Reseña / Una noche ardiente de Shannon McKenna

Descubrimos a la escritora norteamericana Shannon Mckenna gracias a la publicación de la novela “Tras las puertas” por parte de la editorial Suma de letras. Tras el notable éxito obtenido dicha editorial siguió apostando por esta norteamericana poniendo a nuestra disposición las novelas “Entre las sombras”, “Fuera de control” y “Vuelve a mí”.  “Una noche ardiente”, al igual que las anteriores, ha sido publicada por Suma de letras.

Abby Maitland está en un buen momento profesional, la exposición que ha organizado en el museo para el que trabaja está a punto de convertirse en un gran éxito. Sin embargo su vida sentimental no atraviesa momentos tan buenos, acude a las citas a cigas que un compañero de trabajo le consigue, y son un desastre. Tras una de esas citas al regresar a casa se da cuenta de que se ha olvidado las llaves dentro de casa, por lo que debe llamar a un cerrajero. Mientras espera su cita ha decidido no perder el tiempo e intenta aprovecharse de ella. Afortunadamente un desconocido aparece de la nada y le da su merecido. Ese apuesto salvador resulta ser Zan el cerrajero cuyos servicios había solicitado Abby. Zan encarna a la perfección la imagen de chico malo, todo lo que Abby no quiere en su vida; sin embargo sus caminos se volverán a cruzar y ésta no será la última vez que Zan ayude a Abby a solucionar un problema.

Quienes hayan leído alguna de las novelas anteriores de Shannon Mckenna no se sorprenderán por la arrogancia del protagonista masculino, porque sí hay algo que caracteriza a los héroes de esta autora es su prepotencia, su afán de dominación, su machismo con mayúsculas y por supuesto, su aguante casi infinito en el lecho, porque no penséis que en esta novela hay sólo una noche ardiente, hay unas cuantas más, todas ellas narradas con el lujo de detalles a la que esta autora nos tiene habituadas.

Siguiendo con Zane, el personaje masculino que hoy nos ocupa, hay que decir que no me ha resultado demasiado atractivo, y no únicamente por su actitud machista y alguna que otra perlita que suelta por su boca, sino porque le falta esa chispa especial que hace que un protagonista resulte inolvidable. Tal vez sea por su profesión de cerrajero (por más que tenga conocimientos de artes marciales y de informática), por su aspecto demasiado estereotipado de “chico malo” vestido con cuero y con cadenas, o seguramente por la irracionalidad de sus celos que junto con su afán de manipulación le llevan a comportamientos difícilmente justificables.

Para lidiar con el habilidoso cerrajero, Shannon ha puesto en liza a Abby, que sin duda consigue salvar la mayor parte del libro puesto que es una mujer a la que a todas nos gustaría tener como amiga. No sólo da consejos sensatos, te apoya en los malos momentos, corre a tu lado con una sola llamada de teléfono, sino que no se rinde hasta hacer justicia. Quizás sea un poco absurda su obsesión con salir únicamente con hombres que reúnan las cualidades de la lista que ha confeccionado tras un concienzudo análisis de sus fracasos amorosos, pero no es algo que la impida ser una gran protagonista femenina. Es una mujer actual, con éxito profesional, con un buen gusto por la ropa, inteligente, culta, que sabe reconocer sus errores e intenta aprender de ellos y no volver a caer en ellos, que no puede evitar caer perdidamente enamorada de Zane, pero que no se somete a él, sino que le planta cara, a pesar de que baste una caricia de él para que le tiemblen las piernas.

La relación entre estos dos como os podéis imaginar, es incendiaria, y no sólo porque estallen llamaradas en cuanto se tocan, sino porque sus intercambios dialécticos son también de muy alto voltaje, no faltan los insultos, ni las réplicas ingeniosas, ni los comentarios hirientes. Desde luego que si lo que buscáis es una relación tierna y apacible, me temo que tendréis que buscar en otro lado, porque nada más lejos de la realidad entre Abby y Zen.

No faltan en la ecuación ni el villano acompañado de sus secuaces que podrán en más de una ocasión en peligro la integridad física de nuestros protagonistas, ni la interesante familia de Zen, siempre dispuesta a inmiscuirse en sus asuntos.

6 Putuacion total

Pese a que el protagonista masculino no me ha terminado de convencer con tanto celo obsesivo y desmedido y el comienzo del libro me ha parecido algo lento, al final la novela ha terminado enganchándome sobre todo con el trepidante final. Estoy convencida de que las seguidoras de Shannon Mckenna la encontrarán de su agrado

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Noche ardiente, una (Manderley)

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La última actualización fue en:septiembre 19, 2017 10:30 pm
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